Del entusiasmo al desencanto: Radiografía del fracaso de la izquierda de Gustavo Petro en Colombia.
Bogotá, Colombia Octubre del 2026
Por: David Daniel Romero Robles
El histórico mandato de Gustavo Petro (2022-2026), el primer presidente de izquierda en la historia de Colombia, culminó dejando un balance marcado por la profunda polarización, la parálisis institucional y la insatisfacción popular. A pesar de la reconocida capacidad retórica del mandatario y de sus banderas de justicia social y cambio, la brecha entre el discurso progresista y los resultados prácticos de su gestión terminó por minar el proyecto político del Pacto Histórico.
1. La brecha entre el discurso y la sostenibilidad económica
Uno de los factores centrales del desgaste del gobierno fue la falta de congruencia entre sus planteamientos políticos y la realidad económica del país. La administración Petro impulsó un incremento considerable del gasto social sin consolidar un crecimiento económico sostenible que pudiera financiarlo a largo plazo. Aunque el gobierno buscó alinearse formalmente con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU en materia ambiental y social, en el terreno fiscal enfrentó severos cuestionamientos. Organismos internacionales como el FMI advirtieron repetidamente sobre los riesgos del déficit fiscal y el uso de utilidades de Ecopetrol para financiar gasto corriente, todo ello en un contexto condicionado por la decisión de frenar nuevos contratos de exploración petrolera. Además, críticos señalaron la paradoja de un discurso marcadamente antineoliberal que terminó subordinándose a las directrices y créditos de entidades financieras internacionales como el Banco Mundial y el BID.
2. El colapso de la “Paz Total” y el fortalecimiento de los grupos armados
La piedra angular de la política de seguridad del gobierno, la denominada “Paz Total”, derivó en un severo deterioro de la seguridad nacional y del orden público. La implementación de políticas de seguridad consideradas laxas dio paso a un crecimiento exponencial de los grupos subversivos y del crimen organizado en el territorio colombiano. Entre diciembre de 2022 y julio de 2026, los integrantes de grupos armados ilegales pasaron de 15.120 a 28.802 combatientes, lo que representó un aumento del 90%. Este fenómeno permitió la expansión del Clan del Golfo (+152%), las disidencias de las FARC (+109%) y el ELN (+22%), los cuales aprovecharon la reducción de operativos militares y los ceses al fuego para reclutar miembros y controlar economías ilícitas. La consecuencia directa para la población civil fue un trágico aumento de la violencia humanitaria, registrado en un incremento del 133% en los secuestros y del 145% en las muertes por explosivos.
3. Expansión récord del narcotráfico y conflicto internacional
El replanteamiento de la estrategia antidrogas —que abandonó la erradicación forzada para apostar por la sustitución voluntaria— facilitó una expansión sin precedentes de los cultivos de coca y la producción de cocaína. Las hectáreas cultivadas alcanzaron niveles récord de 253.000 hectáreas en 2023 y 258.000 hectáreas en 2025, mientras que la producción potencial superó las 3.000 toneladas anuales. Esta proliferación de oferta no solo fortaleció las finanzas de las guerrillas y carteles, sino que desencadenó un costoso golpe diplomático: sobre todo con Estados Unidos, porque no tenía el control real con sus agencias de seguridad.
4. Ruptura en el Congreso y parálisis de la agenda legislativa
En el ámbito político, el proyecto progresista se topó con su propia incapacidad para construir gobernabilidad a largo plazo. Al no contar con mayoría propia en el Congreso (el Pacto Histórico obtuvo únicamente 20 de los 108 senadores en 2022), Petro dependió inicialmente de la coalición del “Frente Amplio”. Sin embargo, la inflexibilidad del ejecutivo para negociar reformas estructurales como las de salud, pensiones y laboral provocó la ruptura de la alianza a los nueve meses de mandato. Desde abril de 2023, el gobierno se vio obligado a gobernar en minoría, lo que desembocó en el hundimiento o desmantelamiento de sus principales proyectos de ley y en un recurso constante a decretos que acentuaron la polarización.
5. Contradicciones éticas y desgaste social
A las fallas de gestión se sumaron severas contradicciones éticas dentro de la cúpula gobernante. Mientras el discurso oficial cuestionaba a las élites tradicionales, sectores de la estructura de gobierno adoptaron estilos de vida ostentosos que generaron resentimiento en la ciudadanía y la percepción de una profunda irresponsabilidad. Asimismo, las investigaciones de la Fiscalía sobre escándalos de corrupción que involucraron a familiares y figuras cercanas a la campaña presidencial fracturaron la confianza pública en el proyecto moral de la izquierda.
En conclusión, el balance del primer gobierno de izquierda en Colombia dejó un legado de promesas desbordadas por la incoherencia y la ineficacia operativa. La mezcla de crisis fiscal, descontrol del narcotráfico, empoderamiento de grupos armados y escándalos políticos no solo desarticuló el programa de Petro, sino que dejó una marca que dificultará el retorno de la izquierda al poder en las próximas décadas.
Fuentes primarias:
Informe de septiembre de 2026 elaborado conjuntamente por 125 organizaciones de derechos humanos (Plataforma de DDHH, CCEEU y Alianza de Organizaciones Sociales) e investigaciones de la Fundación Ideas para la Paz (FIP). Informes del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC/ONU), reportes del Gobierno colombiano y del Gobierno de los Estados Unidos

