Artículo de Opinión por La Sábana
En la política, muchas veces las acciones que verdaderamente dejan huella no son las que ocupan los grandes titulares, sino aquellas que se construyen de manera constante, cerca de la gente y atendiendo causas que durante años han sido relegadas.
En Morelia, el impulso al deporte comienza a tener una voz más visible desde el Cabildo. La regidora del PRD y dirigente municipal del partido, Lucila Martínez Manríquez, ha convertido esta agenda en una de las banderas de su trabajo político y social.
Su apuesta no se limita al discurso. La organización y respaldo a actividades deportivas, particularmente en disciplinas como el voleibol, muestran una visión que entiende al deporte no únicamente como competencia, sino como una herramienta de formación, convivencia y reconstrucción del tejido social.
El más reciente ejemplo fue el Festival Estatal Máster de Voleibol 2026, realizado en Morelia, un encuentro que reunió a 76 equipos provenientes de distintos municipios de Michoacán y que convirtió al Auditorio Municipal en un punto de encuentro para deportistas con años de trayectoria.
Detrás de un torneo hay mucho más que partidos. Hay organización, disciplina, familias, entrenadores, instituciones y deportistas que encuentran en estos espacios una oportunidad para mantenerse activos, competir y demostrar que el deporte no tiene edad.
Y ahí es donde la participación de Lucila Martínez adquiere relevancia. Su impulso busca colocar al deporte en el centro de la discusión pública y dejar atrás la idea de que se trata de una actividad secundaria dentro de las políticas de gobierno.
La propia regidora ha planteado que el deporte debe ser considerado una política pública estratégica, vinculada con el desarrollo humano, la construcción de paz y la convivencia social. Una visión que, en una ciudad como Morelia, tiene sentido: cada cancha recuperada, cada torneo realizado y cada niña, niño, joven o adulto que encuentra un espacio para practicar una disciplina representa una oportunidad para construir comunidad.
El voleibol ha sido, en este sentido, uno de los espacios donde más se ha hecho visible esta agenda. Desde el respaldo a ligas estudiantiles, con la participación de cientos de jóvenes, hasta el apoyo a encuentros estatales que reúnen a deportistas de distintas generaciones, existe una línea clara: impulsar la práctica deportiva desde las etapas formativas y acompañarla también en la vida adulta.
La política suele medirse en votos, acuerdos y posiciones. Sin embargo, también puede medirse en la capacidad de generar causas que trasciendan los ciclos electorales.
El deporte es una de ellas.
Por eso, el trabajo que ha venido realizando Lucila Martínez merece ser observado más allá de su filiación partidista. Desde su responsabilidad como regidora y como dirigente municipal del PRD, ha encontrado en el deporte una agenda propia, con presencia en las colonias, en los espacios deportivos y en los torneos.
El reto, por supuesto, sigue siendo enorme. Morelia necesita más infraestructura deportiva, espacios dignos, mantenimiento permanente y programas que no dependan únicamente de la voluntad de una persona o de la realización de un evento.
Pero toda política pública necesita también de alguien que la impulse, la defienda y la coloque en la conversación pública.
Hoy, Lucila Martínez parece haber asumido ese papel.
El reciente torneo estatal de voleibol en el Auditorio Municipal no fue solamente una competencia deportiva. Fue también una muestra de lo que puede ocurrir cuando el deporte se entiende como una herramienta de integración social y cuando existen actores políticos dispuestos a respaldarlo.
En una ciudad que enfrenta grandes desafíos, apostar por el deporte no es un asunto menor. Es apostar por la disciplina, la salud, la convivencia y, sobre todo, por la posibilidad de construir una sociedad más unida.
Y en esa cancha, al menos por ahora, Lucila Martínez ha decidido jugar un papel protagónico.

