“LAS SOMBRAS DEL CONCEJO MAYOR DE CHERÁN: FACTURAS FALSAS, CHEQUES ABIERTOS Y EL SECUESTRO DE LA AUTONOMÍA”
Por: David Daniel Romero Robles
Quince años después de que Cherán, Michoacán, se convirtiera en un símbolo mundial de resistencia indígena y autodeterminación, las grietas en su sistema de gobierno por usos y costumbres amenazan con hundir el ideal comunitario. Lo que comenzó en 2011 como un levantamiento heroico contra la tala clandestina y el crimen organizado, hoy parece haberse transformado, en sus niveles cupulares, en una estructura donde el “amor al pueblo” ha sido desplazado por intereses personales, opacidad financiera y una alarmante degradación ética.
De las barricadas al doble discurso
Genoveva Juárez, una comunera del Barrio Primero que vivió el movimiento desde sus inicios en las barricadas y la distribución de víveres, ofrece un testimonio crudo sobre la realidad interna del gobierno actual. Tras una experiencia positiva en la segunda administración comunal, Genoveva regresó a la cuarta administración en el Concejo Mayor, solo para encontrarse con una realidad distorsionada: un “doble discurso” sistemático. Relata, las reuniones de cabildoy y las asambleas se han convertido en un trámite donde se firman actas y acuerdos que posteriormente son ignorados, invalidando la voluntad colectiva plasmada en papel y sellos.
El botín comunal: facturas falsas y cheques abiertos
La crítica más severa recae sobre el manejo de los recursos públicos. La transparencia, pilar de cualquier autogobierno, ha sido sustituida por prácticas de corrupción administrativa que Genoveva documenta con precisión. Se reporta la falsificación sistemática de facturas en conceptos como gasolina, abarrotes y medicamentos para justificar desfalcos de dinero.
Más grave aún es la existencia de “cheques abiertos” a los que solo tienen acceso ciertos grupos privilegiados dentro del Consejo Mayor, rompiendo la igualdad que debería imperar entre los doce consejeros. Esta crisis se agrava con el incumplimiento de las normas básicas de austeridad y legalidad: funcionarios que perciben doble plaza y compensaciones gubernamentales simultáneamente, y una resistencia absoluta a realizar la declaración patrimonial, ocultando el enriquecimiento de quienes entran al cargo.
Genoveva denuncia que la autonomía está siendo secuestrada por figuras de administraciones pasadas que se niegan a soltar las riendas del poder. Según el testimonio, los “ex-Kerys” todavía se sienten con la facultad de manipular las decisiones actuales, aprovechando que muchos de los nuevos integrantes de la administración carecen de criterio propio y dependen de las instrucciones de quienes ya estuvieron en el cargo.
La ronda y el consejo de honor: ¿justicia o impunidad?
El sistema de seguridad y justicia, representados por la Ronda Comunal y el Consejo de Honor y Justicia (CHJ), también muestra signos de una profunda descomposición. La Ronda es descrita como un organismo “muy corrompido”, donde los llamados “viejones” —veteranos del movimiento de 2011— se niegan a ceder el poder, utilizando su estatus histórico para actuar con impunidad y bloquear el relevo ciudadano que garantizaría la dignidad del servicio, además de cómplices de la drogadicción que va en aumento en infancias de la comunidad.
La falta de filtros éticos ha permitido que personas con antecedentes penales graves, incluyendo casos de violación, ocupen cargos de mandato, contraviniendo el manual de organización que exige honorabilidad. Asimismo, el CHJ sufre de un estancamiento donde ciertos miembros han repetido administraciones, profesionalizando su permanencia y convirtiendo la justicia comunal en una herramienta de protección para sus propios intereses.
Género y persecución: el costo de la verdad
La experiencia de Juárez también pone de relieve una marcada inequidad de género. Al intentar denunciar las irregularidades, su voz fue minimizada y cuestionada por su condición de mujer, enfrentando una estructura patriarcal que protege a los “clanes” que manipulan la información y controlan áreas estratégicas como la Dirección de Obras y Agua Potable.
La represalia por su postura crítica incluyó el robo de información digital y el hackeo de sus cuentas personales para perjudicarla. Incluso al buscar justicia en instancias externas, como el Tribunal Electoral, el proceso fue presuntamente manipulado mediante amenazas o sobornos por parte del Concejo Mayor, resultando en la alteración de expedientes y resoluciones contradictorias que dejan a los comuneros en la total indefensión.
La crítica se extiende a la Comisión de Enlace, a la que se acusa de conocer todas las irregularidades financieras y administrativas, pero dedicarse a “maquillarlas” para que la realidad no salga a la luz.
Conclusión: una comunidad fuerte, una autoridad podrida
La tragedia de Cherán, según este análisis, radica en la desconexión entre su base social y sus autoridades. Mientras la comunidad se mantiene unida y orgánica ante las crisis, sus representantes han sucumbido a las mismas prácticas que el movimiento de 2011 juró erradicar. La autonomía no puede ser un cheque en blanco para la impunidad; sin una purga ética y un retorno a la transparencia real, el modelo de Cherán corre el riesgo de convertirse en aquello que tanto combatió: un sistema de poder ciego y corrupto.

