Indignación y creciente preocupación es lo que manifiestan padres de familia de distintos colegios y equipos que participan en la LIFUTCopa, quienes denuncian presuntas irregularidades graves en el funcionamiento de esta liga de futbol infantil, la cual —aseguran— ha dejado de ser un espacio de formación para convertirse en un entorno marcado por el favoritismo y la discrecionalidad.

 

Los señalamientos apuntan directamente a Jaime Ponce de León, presidente de la liga, a quien responsabilizan de permitir prácticas que vulneran la equidad deportiva y afectan el desarrollo sano de niñas y niños. De acuerdo con los denunciantes, existirían decisiones administrativas y arbitrales que favorecen de manera reiterada a ciertos equipos, mientras otros son sancionados de forma desproporcionada.

 

Uno de los principales reclamos se dirige al cuerpo arbitral, al que acusan de falta de profesionalismo, llegando a los encuentros fuera de horario y sin que existan sanciones por parte de la directiva. Padres y entrenadores consideran que estas conductas reflejan una ausencia de control y una falta de respeto hacia jugadores y familias.

 

La inconformidad aumenta ante la presunta existencia de consignas arbitrales, donde algunos silbantes llegarían con decisiones preestablecidas, beneficiando a determinados equipos y castigando con rigor excesivo a otros. Según testimonios, reclamos mínimos derivan en tarjetas, expulsiones y sanciones que alteran el desarrollo normal de los partidos.

 

El escenario se agrava con denuncias de agresiones dentro del campo que habrían dejado al menos a dos menores lesionados, sin que se aplicaran sanciones correspondientes. Para los padres, este hecho resulta especialmente alarmante, al tratarse de niños cuya integridad física debería ser una prioridad absoluta.

 

Los afectados sostienen que estas omisiones no serían hechos aislados, sino parte de una dinámica permisiva que protege a ciertos equipos aun cuando se pone en riesgo la seguridad de los jugadores. Esta situación ha generado desconfianza y temor entre las familias participantes.

 

Asimismo, los padres consideran que el presidente de la LIFUTCopa tiene pleno conocimiento de estas irregularidades y que, por acción u omisión, ha permitido decisiones arbitrarias que rompen con el principio de igualdad deportiva.

 

“Esto ya no es futbol formativo, sino un esquema que responde a intereses particulares”, señalan los inconformes, quienes exigen transparencia, imparcialidad y rendición de cuentas por parte de la dirigencia.

 

Ante este panorama, demandan una revisión profunda del funcionamiento de la liga, la evaluación del cuerpo arbitral y una respuesta pública a los señalamientos. También solicitan la intervención de instancias deportivas superiores para garantizar que el futbol infantil sea un espacio seguro y justo.

 

Finalmente, hacen un llamado a que el deporte vuelva a ser un entorno de formación, respeto y juego limpio, donde niñas y niños compitan en igualdad de condiciones y no paguen las consecuencias de presuntas malas prácticas de los adultos.