EVOLUCIÓN Y CRISIS DEL MODELO CUBANO: DE LA REESTRUCTURACIÓN REVOLUCIONARIA A LA DESIGUALDAD ESTRUCTURAL DE 2026

La Habana, Cuba a febrero del 2026

 

Por: David Daniel Romero Robles

El proceso político y social de Cuba representa uno de los experimentos sociopolíticos más significativos del siglo XX, fundamentado en las teorías de Marx, Engels, Gramsci y otros intelectuales europeos. Lo que inició como una ruptura radical con la subordinación hacia los intereses de Estados Unidos en 1959, ha transitado por diversas etapas: desde una utopía colectivista respaldada por el bloque soviético hasta una crisis multidimensional en febrero de 2026, caracterizada por la escasez extrema y el surgimiento de una nueva élite económica.

1. El Contexto Pre-revolucionario y la Insurgencia

Antes de 1959, bajo la dictadura de Fulgencio Batista, Cuba operaba bajo una fuerte subordinación económica y política a los Estados Unidos. Grandes corporaciones extranjeras controlaban sectores estratégicos como la electricidad, minería y agricultura, mientras la isla servía como “patio de recreo” para el turismo internacional. La represión estatal contra estudiantes y trabajadores que buscaban alternativas democráticas catalizó la formación del Movimiento 26 de Julio.

Un factor determinante en el éxito de la insurgencia fue el apoyo logístico y militar recibido en México. Bajo la influencia de figuras como Lázaro Cárdenas del Río y el entonces presidente de México Adolfo Ruiz Cortines los revolucionarios (incluyendo a Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y el “Che” Guevara) recibieron formación militar y recursos en territorio mexicano antes de partir en el yate Granma hacia la Sierra Maestra.

2. La Consolidación de la Utopía (1960-1980)

Tras el triunfo revolucionario el 1 de enero de 1959, se implementó una reapropiación de los medios de producción. Las viviendas abandonadas por la élite que huyó del país fueron redistribuidas entre la clase trabajadora, permitiendo que familias que antes carecían de todo accedieran a residencias, algunas de lujo.

Durante estas décadas, el modelo cubano, estrechamente vinculado a la Unión Soviética, logró indicadores sociales notables para la región:

Educación: Se estableció un sistema gratuito y universal que elevó el nivel educativo por encima de la media latinoamericana. Los profesionales cubanos se formaron en diversos idiomas (ruso, alemán, francés, inglés) y muchos realizaron estudios de posgrado en la URSS.

Seguridad Social: El Estado garantizaba empleo, atención médica y una alimentación básica mediante la libreta de abastecimiento, lo que generó un periodo de relativa armonía y estabilidad material.

Infraestructura Popular: Se crearon “brigadas” compuestas por trabajadores de distintos sectores laborales para la construcción de viviendas, escuelas y hospitales fuera de su jornada laboral, reforzando la lógica colectivista donde el Estado proporcionaba los materiales, equipo de construcción e ingenieros.

3. El Desmoronamiento del Ideal y la Transición Crítica

La caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética en 1989 marcaron el inicio de la precarización de la vida en Cuba. A pesar del carisma de Fidel Castro, que lograba mantener la cohesión política mediante su discurso, la realidad material comenzó a degradarse. Profesionales que antes realizaban misiones internacionales empezaron a cuestionar las condiciones internas al contrastarlas con el exterior.

Con el ascenso de Raúl Castro, se intentó una apertura gradual al mercado y a la inversión extranjera, pero sin cambios estructurales que beneficiaran a la población general.

4. La Realidad Socioeconómica en 2026: Desigualdad y Hacinamiento

Para el año 2026, la brecha entre el discurso oficial del presidente Díaz- Canel y la realidad cotidiana se ha vuelto insalvable además de su falta de conexión con el pueblo cubano. La estructura social se ha fragmentado en dos grupos claramente diferenciados:

La Nueva Clase Económica: Se ha consolidado una élite compuesta por los “herederos de la revolución” —hijos y nietos de la antigua cúpula militar y política— quienes controlan las nuevas microempresas (Pymes) y gozan de privilegios materiales extremos, como vehículos de lujo valorados en millones de pesos, inaccesibles para el ciudadano común, vivienda por igual, accesos en su forma de vestir, comparten en espacios diseñados para esa elite social y alimentos que solo ellos pueden pagar.

La Población Ordinaria: Enfrenta salarios estatales de entre 6,000 y 9,000 pesos cubanos (equivalentes a aproximadamente 10 dólares mensuales), cifra insuficiente para cubrir necesidades básicas. La libreta de abastecimiento se ha reducido a mínimos simbólicos: apenas 2 libras de arroz al mes y pan de baja calidad, sin accesos a medicamentos ni vestido.

El déficit habitacional ha forzado a dos o tres generaciones a convivir en una misma vivienda, generando tensiones sociales profundas. Las casas obtenidas en los años 60 y 70 hoy albergan a hijos, nietos y bisabuelos ante la imposibilidad de construir nuevas viviendas.

Conclusión: El Fin del Contrato Social

En el escenario actual de 2026, la educación ha dejado de ser un mecanismo de movilidad social. Para los jóvenes que no pertenecen a las familias poderosas, la migración se presenta como la única alternativa viable de futuro. El descontento generalizado y la pérdida de fe en la “utopía revolucionaria” reflejan una crisis de legitimidad del sistema, donde la supervivencia diaria ha suplantado a los ideales de justicia social que dieron origen al movimiento, mi reflexión critica es con el propósito que rectifiquen por el bien de la utopía.